Un Frente Unido

Mi nombre es Kisha. Soy esposa, dueña de una vivienda, y madre de cinco chicas. Nací en Brooklyn de una madre afroamericana y un padre caribeño. El padre de mis niñas, un rastafari guyanés, y yo éramos novios desde la secundaria. En nuestro matrimonio, hicimos todas la decisiones juntos, pero él era la cabeza de la familia. Tuvimos un matrimonio fuerte y nuestras hijas nos vieron como un frente unido.

Las cosas se pusieron difíciles cuando mi hija, Ilana, entro a la escuela secundaria. Durante los siguientes cinco años, pasó de ser una estudiante buena a una estudiante con notas reprobatorias. Constantemente recibía llamadas por no haber hecho las tareas, por peleas, y por desobediencia. La situación estaba tan mal que el estado se involucró y nos mandó a la corte familiar. La semana que íbamos a la corte, Illana estaba alterada. Le pregunté qué era lo que le estaba molestando. Se puso a llorar y me dijo, “Mamá, soy bisexual. Me gustan las chicas tanto como los chicos”. Estaba sorprendida y le pregunté, “¿Por cuánto tiempo has sentido así”? Ella dijo, “Desde la secundaria. No te dije nada porque sabía que Papá no iba a aceptarme y que ustedes siempre hacen las decisiones juntos”.

Decidí en ese momento aceptar a mi hija, pero su padre no iba a tolerar esto en su casa. El quería mandarla a Guyana o a Trinidad. Lo rechacé — ella es parte de nosotros. Me di cuenta de que diciéndole que yo la aceptaba no era suficiente; tenía que convertir nuestra casa a un lugar seguro para ella. Después de meses de argumentos, mi marido me dijo que yo tenía que elegir entre nuestro matrimonio o nuestra hija. A este punto, fui a mi padre por consejos. Temía su reacción, pero me dijo que aceptaba a mi hija y que siempre nos ayudaría. Con el apoyo de mi padre, elegí a mi hija.

Todo mejoró cuando mi marido se fue y mi hija se empezó a sentir segura en nuestro hogar. Ahora, mi hija está prosperando. Ella terminó la escuela secundaria y está asistiendo la escuela de cosmetología. Mis hijas y yo somos el nuevo frente unido y ellas saben que yo, junto a mi marido nuevo las amaremos incondicionalmente.

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